Los primitivos Oratorios en la génesis del pueblo
Sabemos que el origen de nuestras ciudades,0 además del fundacional, fue la aglomeración de villorios en vías de comunicación tales como los ríos y caminos (postas), en lugares protegidos geográficamente, en puertos naturales, etc. Pero otro elemento fundamental para que se consolide el asentamiento fueron los oratorios, como por ejemplo el que está ubicado en la bajada al puerto.
Este oratorio está mencionado en una carta del alcalde de la Santa Hermandad de Cañada de la Cruz, Don Juan de Asebey, al Virrey Avilés. Así le informa sobre la existencia del oratorio en el año 1805:
“En el Puerto de Zárate de ésta, mi jurisdicción a orillas de/ Paraná, Puerto preciso de los Barcos que vienen y van del Paraguay, se ha formado un Oratorio que se intitula el Salvador. Se han poblado muchos vecinos y mucho más se poblarán facilitando allí inmediato que se ofrece, una subida y bajada de carretas. Y ésta se pueda facilitar conque todos los vecinos concurran por sus turnos bajarla. Que facilitada que sea podrá en breve tiempo formarse un Pueblo de alguna consideración. Que comunico a VE. que si lo tiene a bien interponga VE. su superior Autoridad para su puntual cumplimiento porque los más que viven inmediato son de los Boluntarios, y abajo de alguna multa concurrirán a facilitar la dicha Bajada”.
Este documento para nosotros inédito, sustenta aún más la idea de la formación del pueblo alrededor del Puerto natural y oratorio, y la importancia del nexo natural de la “bajada” hacia el mismo con el resto de la población que se fue desarrollando cercana a las barrancas y alrededor de la plaza principal.
Otro oratorio importante dentro de la traza del pueblo fue el que construyera Don Rafael Pividal, hacia el año 1826. Él había comprado las tierras a los hermanos Pedro y José Antonio Anta en 1825 para fundar el pueblo, sobre la base del villorio existente, y con el “cargo de construir oratorio y plaza”.
Según lo expone Botta, el mismo se derrumbó al poco tiempo y fue reedificado y conservado con reparaciones por el vecindario. Los mismos vecinos debieron finalmente construir uno nuevo en su reemplazo. Pedro Anta, que asistiera a orar ante la imagen de la Virgen del Carmen que existía en la Pesquería, dona la primera imagen de esta virgen para el oratorio de la ciudad, que luego pasa a la Iglesia Parroquial y que fue retirada de la misma en el lapso 1872-1876 por sus descendientes hallándose desde ese momento en poder de los mismos.
La antigua imagen que hoy se encuentra en el actual Templo Parroquial es la del oratorio de la Pesquería que existió desde las primeras décadas del siglo XVIII en campos próximos al viejo puente de la zona.